La pastelería Stefani es el dulzor más tradicional y fino del puerto. Fue creada por el matrimonio polaco Bialoskorski Weglinski, quienes llegaron en 1948 escapando del dominio soviético tras la Segunda Guerra Mundial. La familia mantiene hasta hoy las recetas traídas de Europa; borrachitos al ron, milhojas o sus famosos éclairs, fabricadas a la antigua, de manera artesanal y con ingredientes naturales. Frente a la Plaza Victoria se encuentra esta joyita que los porteños conocen tan bien.